viernes, 20 de abril de 2012



PRINCIPALES COMPOSITORES: ITALIA

Italia desempeñó un papel de primer orden en el origen y la evolución de la música barroca. Aparte de la ópera, que nació y se desarrolló en cuatro grandes ciudades italianas, la música religiosa adquirió un notable desarrollo y la música instrumental floreció extraordinariamente.

*La música religiosa:
La música religiosa estuvo totalmente identificada con  la música dramática del S. XVII, aunque en los templos no se permitía la escenografía.
Las formas musicales religiosas adoptaron nombres distintos de las formas profanas, pero las diferencias en su espíritu y su estructura no fueron notables. Se siguieron practicando las formas religiosas del pasado, como la misa y el motete.
Pero la influencia de la época provocó otras nuevas formas, como el oratorio, la cantata y la pasión. Sobre la severa polifonía religiosa anterior, cada una de las voces empezó a ser sustituida por grupos de cuatro o más coros, llegándose a la monumentales construcciones vocales de Agostino, que compuso una misa a 48 voces, y Orazio Benèvoli (1605-1672), que escribió una misa a 52 voces.
Durante el S. XVII, habían tres formas diferentes de música religiosa:
*La polifonía vocal (solamente voces)
*El solo acompañado de algunos instrumentos
*El estilo concertante de voces e instrumentos conjuntados


*La música instrumental:
La total independencia de los instrumentos con respecto a las voces, la aparición del virtuoso y la búsqueda de nuevos timbres fueron los puntos de arranque de lo que más tarde se convirtió en una floreciente música instrumental. Un iniciador de este género fue Giovanni Gabrieli (hacia 1557-1612), con sus Canciones y sonatas.
Un paralelismo entre la música vocal y la instrumental estableció el aria solista en el mismo plano que la sonata a solo, y las ornamentaciones y coloraturas (pasajes rápidos y llenos de adornos) compitieron con la brillantez técnica del virtuoso instrumental.
De la sonata para un instrumento se pasó a la sonata para dos y después para tres (dos violines y una viola de gamba). Surgieron así las primeras agrupaciones de cámara, para las que escribieron los siguientes músicos:
·       Giuseppe Torelli (1658-1709), compositor y violinista. Residió en Viena, Brandeburgo y Bolonia. Dio mayor riqueza instrumental al concerto grosso. Fue autor de doce conciertos de cámara, 18 sinfonías y Concerti Grossi con una pastoral para la Navidad.
·       Tomaso Albinoni (1671-1750), violinista, cantante y compositor nacido en Venecia, que en su época tuvo gran repercusión por sus óperas, hoy perdidas. Se le asigna el famosos Adagio en sol menor.
·       Filippo Vitali, por su aportación a la ópera en Roma.
·      Arcangelo Corelli (1653-1713), uno de los creadores de la moderna técnica violinística y del concerto grosso, de quien merecen citarse el Concierto de Navidad y La Folia.

Similar a la sonata y a la suite en su estructura, el concierto es una obra escrita para un solista o un grupo de solistas que contrasta con el resto de la orquesta. Según el marco donde se interprete, será denominado concierto de iglesia o concierto de cámara.


Antonio Vivaldi 


Antonio Vivaldi (1678-1741) fue el principal representante de la música instrumental del siglo XVII. Nació en Venecia y heredó de su padre la destreza en el manejo del violín. Se ordenó sacerdote, aunque pronto su vida quedó absorbida por sus actividades como profesor de violín, compositor, maestro de capilla y empresario de ópera. Murió solo y pobre en Viena.

Vivaldi practicó el concierto, tanto el concerto grosso como el solista. Imprimió al concierto una gran expresividad, generalizó el esquema “rápido-lento-rápido” y aplicó a la música instrumental todos los recursos estilísticos de la música vocal. Vivaldi influyó mucho en la música instrumental, hasta tal punto que Bach transcribió algunas de sus obras. Vivaldi es, además, un precursor del poema sinfónico.

Hizo notables aportaciones a la composición y a la técnica violinística. Pero también compuso obras para todos los instrumentos, incluido un Concierto para guitarra.

De su vastísima producción hay que destacar L’estro armonico, La stravaganza y II cimento dell’armonia e dell’invenzione, obra esta que contiene Las cuatro estaciones. Estos títulos genéricos engloban amplias colecciones de conciertos.

Antonio Vivaldi ejerció como sacerdote apenas un año. Cuenta una crónica que “un día, mientras estaba diciendo misa, se le ocurrió un tema para una fuga; sin decir palabra, dejó el oficio religioso, se fue a la sacristía, anotó en papel de música su tema y, sin darle la menor importancia, volvió después a decir misa”. Por esta ocurrencia fue denunciado a la inquisición, que como castigo le privó del derecho a seguir celebrando misa, aunque afortunadamente para la música se le permitió seguir con su actividad musical.

Vivaldi compuso cerca de 450 concerti Grossi y conciertos para instrumentos diversos, 60 obras para música de cámara, 23 sinfonías, unas 30 óperas, música religiosa…

De todas sus obras, la más célebre es Las Cuatro Estaciones escrita el año 1725. Son cuatro conciertos para violín y orquesta pertenecientes a la colección titulada II cimento dell’armonia e dell’invenzione, que es uno de los primeros ejemplos de música programática.

En Las Cuatro Estaciones se narran cuatro historias del paso del tiempo sobre la tierra y entre los hombres. Los conciertos están concebidos para violín principal, cuerdas y órgano o clavicémbalo. Corresponde al solista evocar los detalles pintorescos, los instrumentos de arco tienen la misión de crear la escena.

Vivaldi confía a la orquesta algunos detalles: las violas evocan el ladrido de los perros, los violines imitan las moscas, los violonchelos simulan el hipo de los borrachos…

Las Cuatro Estaciones representan el modelo concertístico, referido a la naturaleza, que sirvió para la creación de otras obras posteriores, como la Sinfonía Pastoral, la Sexta de Beethoven.

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